Mikel Oyarzabal se ha establecido como el principal goleador de la selección española en la actual Copa Mundial de la FIFA™, destacándose como uno de los delanteros más efectivos del fútbol mundial. Hasta la fecha, ha anotado dos dobletes cruciales en los encuentros de la fase de grupos contra Arabia Saudita, donde el equipo se impuso 4-0, y en los dieciseisavos de final frente a Austria, con un resultado de 3-0. A sus 29 años, Oyarzabal se ha convertido en el sexto máximo goleador en la historia de la selección española, acumulando un total de 29 goles, solo superado por figuras icónicas como David Villa, Raúl González, Fernando Torres, Álvaro Morata y David Silva.
El seleccionador nacional, Luis de la Fuente, ha elogiado públicamente a Oyarzabal, afirmando que, si el jugador fuera de otra nacionalidad, su capacidad sería reconocida a nivel mundial. «Lo hace todo bien», subrayó De la Fuente, quien también ha apuntado que Oyarzabal tiene el potencial para convertirse en un gran entrenador en el futuro debido a su profunda comprensión del juego. Esta valoración resalta la importancia del jugador en el esquema del equipo y su capacidad para influir en el rendimiento en el campo.
Originario de Eibar, una localidad del País Vasco con menos de 30.000 habitantes, Oyarzabal nació en 1998 y comenzó su carrera futbolística en el club de su ciudad natal. Atraído por su talento, la Real Sociedad lo incorporó a sus filas cuando aún era un niño. Luki Iriarte, director de fútbol educativo del club y su primer entrenador, lo recuerda como un jugador inteligente que siempre buscaba optimizar su rendimiento cada vez que tocaba el balón.
El joven delantero se unió a la Real Sociedad con solo 14 años, en su primer año como cadete, y durante sus primeros años compaginó el fútbol con la natación, habiendo probado también el judo. Iriarte destaca que Oyarzabal siempre ha sido una persona tranquila y dedicada, que trabaja sin buscar reconocimiento. Aunque su posición inicial era la de extremo o mediapunta, nunca se le consideró un delantero centro, lo que hace aún más notable su evolución en ese sentido.
Con 29 años, Oyarzabal ya ocupa el décimo lugar en el ranking de jugadores con más partidos disputados en la historia de la Real Sociedad, con un total de 437 encuentros, y es el segundo máximo goleador del club, con 133 goles. Su rendimiento con la selección también ha sido sobresaliente, anotando 16 goles en sus últimos 16 partidos. Ha participado en seis finales, anotando en cada una de ellas, y aunque sufrió la decepción de perder la final de los Juegos Olímpicos de 2020, ha cosechado varios títulos importantes, incluida la Nations League de 2021 y 2025, y la Eurocopa de 2024, donde marcó el gol decisivo para la victoria de España.
A pesar de una grave lesión de rodilla sufrida en 2022, Oyarzabal supo adaptarse y reinventarse como delantero centro, encontrando así su mejor versión y convirtiéndose en pieza clave para el equipo nacional. En la Real Sociedad también se destaca su ética de trabajo, ya que siempre ha sido considerado un estudiante ejemplar. Iriarte recuerda un episodio en el que Oyarzabal tuvo que elegir entre un examen de inglés y un partido de Copa del Rey juvenil, y logró compaginar ambas actividades con éxito.
En cuanto a su vida personal, Oyarzabal se define como una persona sencilla. En una entrevista de 2016, expresó que su tarde ideal consistiría en ir a un bar con amigos para disfrutar de un café y unas pipas. En esa misma conversación, compartió sus platos favoritos, que incluyen las albóndigas de su abuela paterna, el filete de su abuela materna y el pescado al horno que preparan sus padres. Esta faceta más personal de Oyarzabal contrasta con su imagen de estrella en el campo, mostrando que, a pesar de su éxito, mantiene una conexión fuerte con sus raíces y su familia.
Joseba Zaldua, compañero en la Real Sociedad, lo describe como un «chico normal, con la cabeza bien puesta». Durante los entrenamientos, cuando se enfrentaban, Zaldua recuerda que Oyarzabal siempre encontraba la manera de hacer daño, lo que refleja su talento y determinación. Este perfil de un jugador que combina habilidad y humildad ha hecho de Oyarzabal una figura admirada tanto por sus compañeros como por los aficionados, consolidando su lugar en la historia del fútbol español.
Foto: @FIFA



















































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