La procesión fluvial de la Virgen de Alarilla regresará el próximo 6 de septiembre a Fuentidueña de Tajo, en una cita que se remonta a 1866 y que se ha convertido en una de las tradiciones más singulares de la Comunidad de Madrid.
La imagen será trasladada en una barcaza formada por las antiguas barcas de maroma, recorriendo unos 800 metros por el Tajo, acompañada por autoridades, la Corte de Honor y fieles de la Iglesia Parroquial de San Andrés, hasta alcanzar el puente viejo. El trayecto se iluminará gracias a un grupo de nadadores que, como marca la tradición, portarán antorchas para preceder la llegada de la Virgen.
Una tradición con historia
El origen de esta celebración se remonta al siglo XIX. En 1866, durante la huida del General Prim, se ordenó cortar el puente de hierro de la localidad, dejando incomunicados a los vecinos. Ante la imposibilidad de cruzar el río, los habitantes recurrieron a las barcas de maroma para trasladar la imagen de la Virgen de Alarilla, iniciando así una costumbre que pronto se consolidó como acto devocional.
Declarada Bien de Interés Cultural, la procesión fluvial de Fuentidueña de Tajo mantiene vivo este vínculo histórico entre el municipio, su río y su patrona, convirtiéndose en un atractivo único tanto para los vecinos como para los visitantes.
Etiquetas: Fuentidueña de Tajo, Virgen de Alarilla, Procesión Fluvial, Tradiciones, Comunidad de Madrid



















































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