Hasta siempre, Toni. Crónica de una noche que nadie quería que llegara … y tampoco que acabara.

Hasta siempre, Toni. Crónica de una noche que nadie quería que llegara … y tampoco que acabara.

Creía que un drama era cuando llora el actor, pero la verdad es que lo es cuando llora el público. Frank Capra (1897-1991) Director de cine estadounidense.

Hola, qué tal, cómo estás. Bienvenido una vez más a este minúsculo, y algo triste, rincón de madridismo. Todo, o casi todo, llega a su fin en algún momento. Y no siempre el hecho de que llegue el final es algo malo. Recuerdo, por ejemplo, la alegría que me daba acabarme el gallo que mi madre me ponía para cenar (una vez al mes, que hasta para eso mi madre era especial y no quería verme sufrir mucho).

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O cuando por fin completé el recorrido en la inauguración del circuito de cross en la Dehesa de Las Rozas, sobre todo por lo mucho que me costó quedar delante del mamón de Bucanero (dos canutos se fumó nada más acabar la carrera, así como si tal cosa, mientras yo echaba el hígado por la boca).

En fin, vamos al lío …

El partido

Después del partido de hoy, como te puedes imaginar, el sentimiento era algo agridulce. Por un lado me he alegrado de que acabara, porque, para qué te voy a mentir, centrándonos en lo puramente futbolístico los 90 minuti de hoy se me han hecho mooooooolto longos. Gracias a que nos los hemos pasado hablando de la final de basket que se viene, de los recuerdos de un alemán que se va y de dónde veremos la final de la Champions que todos los años parece que se va pero que siempre termina llegando.

Ha sido un partido de esos que nadie parece querer jugar, muy parecido a lo que viene a ser un encuentro por el tercer y cuarto puesto en un torneo. Hemos jugado con los titulares, y creo que no me equivoco mucho si te digo que estos serán los que salgan de inicio en Wembley. Quizá precisamente por eso el de hoy habría sido más fácil ganarlo si hubiésemos salido con la teórica segunda unidad.

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Es decir que no sólo el final ha sido agridulce, también lo ha sido el partido entero porque siendo uno de los más aburridos y soporífero que recuerdo, la verdad es que ninguno de los que allí estábamos queríamos que se acabara nunca. A ver si te vas a creer que eres tú el único que tiene sus contradicciones … por aquí, como puedes comprobar, también tenemos las nuestras.

En fin, que el último partido de esta temporada de Liga en el Bernabéu ha dejado muy poco en lo futbolístico, un par de goles bien anulados (por mucho que crea que los fueras de juego por un milímetro no son fueras de juego, a mí también me ha sorprendido que el VAR no se haya equivocado), ningún lesionado (a Dios gracias), a Carvajal en plena forma y acabar con el debate en la portería (que ya estaba convirtiendo el algo igual de aburrido y tedioso). Ni tan mal, las cosas como son.

Dicho lo cual, ahora sí, vamos a lo importante.

Danke, Toni!

Mientras recorría mi camino habitual desde el parking del Mercado de Tetuán donde suelo dejar el coche hasta al Bernabéu me dio por repasar cuáles eran las cosas que me gustaban del bueno de Toni para ver si llegaba a adivinar el porqué su despedida me estaba haciendo tantísimo daño (para allá de por lo inesperado de su decisión claro). Y la verdad es que no me resultó fácil porque si algo caracterizaba su juego es que se hacía imprescindible sin que casi se notara (recuerda lo que te dije antes sobre mis contradicciones).

Y lo que me vino a la mente fue pensar en lo mal que lo van a pasar los nuestros cuando estén en una situación de juego complicada. Porque, a ver, ¿a quién le vamos a dar ahora el balón que siempre reclamaba Kroos? ¿quién va a decir aquí estoy yo cuando la pelota queme? ¿qué vamos a hacer cuando el partido necesite pausa y calma? En definitiva ¿quién nos va a sacar del marrón? ¿quién va a decir «no importa, ganamos más tarde» cuando te digan que el comienzo de una final de Champions se retrasa media hora?

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Porque, seamos sinceros, la mayor cualidad de Toni era estar siempre ahí, para un apoyo en la salida de balón, para dar el pase que quitaba de en medio a cuatro rivales y dejarte sólo para que pudieras continuar la jugada, para señalarte el camino del desmarque antes de meterte otro pase que te dejaba a un centímetro del gol, para el desplazamiento en largo, en corto y en media distancia. En resumen: para hacer siempre lo que tenía que hacer, en el momento en que debía hacerlo y de la forma en que era conveniente ejecutarlo.

Kroos llegó al Real Madrid para decirnos a los madridistas que no nos pusiésemos nerviosos y que mantuviésemos la calma, porque, aún en el hipotético caso de que estuviera a punto de pasar algo grave él estaría ahí para afrontarlo y solucionarlo. Y es que definitivamente, en zonas de mi interior de las que no charlo con los amiguetes, le quiero en ese muro y le necesito en ese muro. Se va el guardián de mis sueños futboleros, ninguna duda con eso.

La despedida

Otra cosa por la que me dio por pensar (para que veas que veinte minutos de trayecto andando puedan dar para mucho) fue en la gestión de las despedidas, concretamente en aquel mantra que dice que en el Real Madrid no sabemos despedir a nuestras Leyendas. Digo mantra por no decir esa forma de tocar las gónadas sin saber de lo que se está hablando, lo que pasa es que siempre es preferible economizar tiempo y espacio de redacción, ya sabes.

El tema aquí radica en que el Real Madrid sabe despedir perfectamente a todos los que han pasado por aquí, leyendas incluidas, claro, pero para ello tiene que darse una circunstancia especial y es que la leyenda quiera ser despedida perfectamente. Yo creo que es bien fácil de entender: se despide con honores al que quiere ser despedido así y se despide con indiferencia al que no quiere. Si tú quieres, nosotros podemos.

Por tanto más bien habría que decir que hemos tenido leyendas que no han sabido despedirse del Real Madrid. Hasta en esto Kroos ha sido un visionario: ha enseñado cuál es el camino a seguir si quieres irte con la cabeza y la conciencia bien alta y bien tranquila. Y es que el alemán no sólo ha sabido marcar el camino en el terreno de juego.

Toni no sólo ha sido un jugador grande en el campo, si no también fuera de él. No sabemos quién es su representante, nunca ha enviado mensajes a través de terceros, renovaba los contratos sin que nadie se enterara (y me juego todo tu dinero a que siempre han llegado al acuerdo en menos que canta un gallo) y en todo momento ha tenido palabras de gratitud con el Club. Es como su juego en el campo: parece fácil de hacer, pero son muy pocos los que llegan a ese nivel.

Todos sabíamos que este día llegaría, que daría su último pase, que sacaría el último córner, que calmaría el juego por última vez, que marcaría por última vez a un compañero el lugar correcto para el desmarque y que haría su último y milimétrico desplazamiento de 1.000 metros (centímetro arriba o abajo). Todos lo sabíamos, pero no por sabido duele menos. Se va a una parte importante de nuestras vidas.

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No ha sido casualidad que al final del partido toda la plantilla haya dado la vuelta al campo siguiéndole. Ha sido el resumen perfecto de estos últimos 10 años: Kroos manda y los demás obedecen. Qué huérfanos vamos a quedarnos, me cago en mi vida. Que te vaya bonito, Toni. Gracias por tanto. Si no te importa voy a por otra sábana, que esta la tengo ya empapada.

No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió. Gabriel García Márquez (1927-2014) Escritor colombiano.

Permíteme que también le desee lo mejor al bueno de Kepa Arrizabalaga. Vino a última hora por la lesión de Courtois y rechazando, que no se nos olvide, una oferta de fichaje del Bayern por una cesión de un año en el Real Madrid. Llegó, lo hizo lo mejor que pudo, una veces mejor y otras peor.

Se ganó algunos pitos y quizá fuimos algo injustos con él. En mi defensa diré que teníamos el listo de la excelencia emla portería muy alto, y por eso espero que sepa perdonarnos. Pero con eso y con todo nunca puso una mala cara y cuando perdió la batalla de la titularidad con Lunin se puso a ayudar como el que más. Que te vaya bonito, Kepa!!

Aquí Kroos y después gloria

O como diría mi buen amigo Alberto, a Rey muerto, Rey puesto. La vida sigue y nosotros tenemos que seguir con ella. Otros vendrán que bueno te harán. El Real Madrid está por encima de los jugadores que visten su camiseta. Madrid hay uno sólo, yo te quiero yo te adoro. Y así hasta el infinito y más allá (aprovecha para poner aquí tu frase favorita para estos casos).

Pasarán los años, pasarán los jugadores, pasaremos los aficionados y pasará la vida, pero la Gloria seguirá viniendo a visitarnos. Algunas veces tardará en venir y otras se quedará a vivir aquí una larga temporada. Pero sea como fuere el Real Madrid seguirá siendo lo más grande que ha parido madre. (aquí es cuando otro buen amigo se llevará las manos a la cabeza mientras la echa para atrás, soltará un exabrupto y ya no seguirá leyendo más, ¿verdad, Marcos?).

En fin, te dejo ya, que hoy la turra ha sido grande. Espero que sepas perdonarme, pero creo que la ocasión lo merecía. Sólo te pido que recuerdes que 0+1+0+6+2+0+2+4 es igual a 15. Seguro que tú sabrás apreciar la lógica de esta suma. Disfruta madridista, que, como siempre, lo mejor está aún por llegar. Y también, como siempre, por aquí te lo contaré. Nos leemos.

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