Estados Unidos ha aumentado la presión económica sobre Irán a través de la Operación Outcast Económico. Las nuevas sanciones, anunciadas recientemente, apuntan a redes operativas en Oriente Medio, Asia Oriental y Europa, que se encuentran involucradas en las industrias ferroviaria, automotriz y de metales de Irán, permitiendo al país eludir las sanciones y acceder a mercados internacionales. Asimismo, el Departamento del Tesoro ha incorporado la industria automotriz y ferroviaria iraní a su lista de determinaciones sectoriales, lo que habilita la adopción de medidas contra los actores de estos sectores.
Esta acción se enmarca dentro de una estrategia más amplia del gobierno estadounidense, que busca privar al régimen iraní de los recursos necesarios para que este pueda «producir inestabilidad en la región, apoyar actividades terroristas y desarrollar sus objetivos militares», tal como han indicado las autoridades. Además, han enfatizado que no se quedarán inactivas mientras el liderazgo corrupto de Irán explote el sector industrial del país, que abarca empresas ferroviarias estatales, fabricantes de automóviles y productores de metales, para sustentar un régimen que fomenta la inestabilidad y el terror tanto en el Medio Oriente como en otras regiones.
Las designaciones recientes se efectúan bajo las órdenes ejecutivas 13902 y 13871, las cuales también abarcan los sectores del acero y la minería iraní. Esta serie de acciones refuerza el compromiso de Estados Unidos de emplear todos los medios a su disposición para limitar la capacidad del régimen iraní de actuar en el ámbito internacional.




















































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