El James Webb abre un ‘Cofre del Tesoro’ de estrellas en la Nebulosa de Carina

El James Webb abre un ‘Cofre del Tesoro’ de estrellas en la Nebulosa de Carina

La nueva imagen infrarroja del telescopio espacial permite adentrarse en una espectacular nube de gas y polvo situada a unos 7.500 años luz de la Tierra y que alberga decenas de estrellas jóvenes.

El telescopio espacial James Webb ha vuelto a mostrar con un extraordinario nivel de detalle uno de los grandes viveros estelares de nuestra galaxia. Una imagen difundida el 6 de agosto de 2026 muestra el denominado “Treasure Chest” (Cofre del Tesoro), una peculiar estructura situada en la Nebulosa de Carina.

La observación ha sido obtenida mediante NIRCam, la cámara de infrarrojo cercano del James Webb, capaz de revelar estructuras y estrellas ocultas tras grandes concentraciones de polvo.

Un enorme vivero de estrellas a 7.500 años luz

La Nebulosa de Carina se encuentra a aproximadamente 7.500 años luz de la Tierra, en la constelación de Carina. Se extiende a lo largo de unos 260 años luz y constituye una de las regiones de formación de estrellas masivas más importantes que los astrónomos pueden estudiar con detalle.

En esta misma nebulosa se encuentran los célebres “Acantilados Cósmicos”, una región que protagonizó una de las primeras imágenes científicas divulgadas por el James Webb en julio de 2022. Aquellas observaciones permitieron descubrir zonas de nacimiento estelar anteriormente escondidas por el gas y el polvo.

Ahora, el protagonista es el Cofre del Tesoro.

Su nombre procede de su llamativa apariencia. Técnicamente se trata de un glóbulo cometario, una nube relativamente aislada de gas y polvo formada por una zona densa y oscura y una estructura alargada semejante a una cola.

En la imagen del Webb, la formación recuerda especialmente a un cofre con la tapa abierta e iluminado desde su interior.

Un tesoro formado por unas 70 estrellas

Lo verdaderamente valioso se encuentra dentro de la nube. En lugar de monedas o joyas, el Cofre del Tesoro alberga un cúmulo compacto de estrellas jóvenes, cuya radiación provoca parte del resplandor que el James Webb consigue detectar a través del polvo.

Los investigadores calculan que este cúmulo contiene alrededor de 70 estrellas. Entre ellas sobresale una poco común estrella de tipo O cuya masa se estima en aproximadamente 19 veces la del Sol.

El conjunto es extremadamente joven en términos astronómicos. Las estimaciones actuales sitúan su edad en torno a 1,3 millones de años, aunque investigaciones anteriores habían planteado edades considerablemente menores.

Muchas de esas estrellas permanecen todavía envueltas en material y los astrónomos han encontrado indicios de discos circunestelares alrededor de varias de ellas. Con el paso del tiempo, la radiación de las propias estrellas irá dispersando el gas y el polvo hasta dejar el cúmulo mucho más expuesto.

Eta Carinae ayuda a esculpir el gigantesco cofre

La peculiar forma de esta estructura no depende únicamente de las estrellas que contiene.

A unos 39 años luz, teniendo en cuenta su distancia proyectada en el cielo, se encuentra Eta Carinae, uno de los sistemas estelares más extraordinarios de la Vía Láctea y el objeto más luminoso de la Nebulosa de Carina.

El sistema contiene al menos dos estrellas y una de ellas alcanza aproximadamente 100 masas solares y una luminosidad cercana a cinco millones de veces la del Sol. A su influencia se suma la del cercano cúmulo Trumpler 16, que alberga varias estrellas masivas extremadamente calientes.

La intensa radiación y los vientos procedentes de estos gigantes estelares han ido erosionando y modelando las nubes de gas del Cofre del Tesoro. Al mismo tiempo, las estrellas jóvenes de su interior están transformando la estructura desde dentro.

El Webb estudia cómo nacen las estrellas

La observación forma parte de las investigaciones del James Webb destinadas a comprender cómo las estrellas jóvenes capturan gas de su entorno y cómo expulsan posteriormente parte del material mediante potentes flujos.

Estudiar estos mecanismos permite a los astrónomos reconstruir cómo las estrellas recién nacidas modifican las nubes donde se forman y cómo esas interacciones pueden condicionar las siguientes generaciones estelares.

La imagen demuestra nuevamente la importancia de observar el universo en longitudes de onda infrarrojas. La capacidad del James Webb para penetrar en regiones cubiertas de polvo permite sacar a la luz estrellas y estructuras difíciles o imposibles de apreciar mediante observaciones en luz visible.

Etiquetas: James Webb, Nebulosa de Carina, Cofre del Tesoro, Treasure Chest, NASA, ESA, astronomía, espacio, estrellas, formación estelar, ciencia, NIRCam

Foto: NASA

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