El Hospital Gregorio Marañón “viste” a los papás de cirujanos para que acompañen a sus hijos en quirófano hasta que se duermen

El Hospital Gregorio Marañón “viste” a los papás de cirujanos para que acompañen a sus hijos en quirófano hasta que se duermen

El Hospital General Universitario Gregorio Marañón, ubicado en la Comunidad de Madrid, ha implementado un innovador protocolo que permite a los padres estar al lado de sus hijos en el quirófano durante la inducción a la anestesia. Este procedimiento, desarrollado por el Servicio de Anestesia y Reanimación en colaboración con el personal de Enfermería, permite que el niño permanezca junto a uno de sus progenitores hasta que se encuentra completamente dormido, regresando a su lado tras la cirugía antes de despertar.

La iniciativa tiene como principal objetivo minimizar la ansiedad y el estrés que suelen experimentar tanto los niños como sus familias en el momento de la entrada al quirófano y la consiguiente separación previa a la operación. La presencia de un familiar cercano ayuda a que el menor enfrente esta experiencia con mayor serenidad, además de permitir a los padres familiarizarse con el entorno y conocer a los profesionales que lo atenderán.

En el protocolo anterior, los padres podían acompañar a sus hijos en una sala adyacente al quirófano, pero el menor accedía solo a la sala de operaciones, lo que ocasionaba que algunos llegaran aún muy nerviosos. “Con el nuevo procedimiento, los padres se visten con la indumentaria adecuada y entran con el niño y con nosotros en el quirófano”, señala David Callejo, anestesiólogo del hospital.

Este avance en el Hospital Gregorio Marañón forma parte de los esfuerzos por humanizar la atención pediátrica e involucrar a las familias en el proceso de cuidados, propiciando así una experiencia quirúrgica más cercana, segura y sensible a las necesidades emocionales de los menores.

Además, el acompañamiento de los padres se extiende a otros procedimientos que requieren anestesia, llevándose a cabo en diversas pruebas y tratamientos, como resonancias magnéticas, endoscopias o tratamientos de radioterapia, entre otros.

Durante la inducción a la anestesia, el progenitor puede estar al lado de su hijo, hablarle, tranquilizarle y ayudarle a tumbarse en la camilla, así como a colocar la mascarilla. Una vez que el niño se encuentra completamente dormido, el padre o la madre abandona el quirófano y el equipo médico procede con la intervención. “El niño está acompañado en todo momento mientras está despierto y todos los procedimientos se realizan una vez que está dormido”, enfatiza Callejo.

Al finalizar la cirugía, el menor es trasladado, aún dormido, a una sala de recuperación, donde se reencuentra con sus padres al despertar. Posteriormente, dependiendo del tipo de intervención y la evolución del paciente, puede ser trasladado a planta o recibir el alta hospitalaria.

Foto: @Comunidad de Madrid

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